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¿Puedo llevar una vida ecológica?



Cada vez hay más señales que nos avisan que este ritmo de vida y de consumo no es sostenible. Si nos paramos a pensar la cantidad de residuos que generamos en nuestro día a día podemos entender perfectamente que el planeta tierra no tiene tiempo, ni espacio, ni recursos para poder procesar toda esa basura. Podríamos consumir menos y reutilizar lo que ya está fabricado. Nuestro primer consejo es que le demos más valor a nuestro tiempo y se lo quitemos a las cosas materiales.

Párate a pensar

En las tiendas y en los restaurantes cada vez hay opciones más sostenibles o menos dañinas para el medioambiente como los productos de cercanía o los que se han producido de forma responsable. Podemos decidir comprar en tiendas pequeñas y de proximidad, escoger menos plástico, llevar nuestra bolsa de tela o nuestro carro, comprar a granel y llevar nuestro recipiente… Estos cambios de hábitos también podemos aplicarlos a nuestra ropa, a la hora de cocinar o en casa aplicando la eficiencia energética.

Con la comida

Lo mejor para que no sobre comida y no tengamos que tirarla es hacer una lista de la compra realista y, si alguna vez nos falta algún ingrediente en casa, tirar de imaginación y probar nuevas combinaciones que pueden quedar muy buenas. Hay muchísimas recetas buenísimas y sorprendentes para el aprovechamiento de alimentos.

Con la ropa

Escoge para tu ropa fibras sanas, sostenibles y naturales como el lino, cáñamo o el algodón orgánico. La ropa sufre un proceso de coloración y tinte que es muy contaminante y además tienen un reciclado difícil porque está hecha de fibras cortas y mezcladas. No uses y tires, por favor, apuesta por prendas duraderas que te mimen y cuiden el planeta. También puedes rehacer, adaptar o donar ropa que ya no utilizas.

Hablemos de champús, cremas y productos de limpieza

Para empezar, un gran cambio sería escoger todos estos productos a granel e intentar no acumular envases. Vamos con nuestro envase y lo rellenamos del producto que necesitamos así descartamos el plástico y tenemos un buen producto con menos químicos.

Plantas en casa

Filtran el aire con sus hojas, tierra y raíces y purifican el aire además de ser preciosas y decorar tu casa. Para limpiar nuestra casa se recomiendan plantas de hoja verde como potos, sansevierias o ficus.

Más madera y menos plástico

Gran parte de los utensilios que usamos son de plástico y la madera es un elemento más resistente y natural. Ojo, no por ser madera va a ser sostenible, la madera también lleva barnices y debemos confirmar que vienen de bosques gestionados de forma responsable.

Menos agua y menos energía

Debemos estar atentos a los momentos en los que podemos cerrar un grifo o apagar una bombilla y subir una persiana aprovechando la luz natural. No son cosas difíciles, pero debemos pensar en ellas como colocar un aireador en el grifo para tener más sensación de caudal sin desperdiciarlo, o ducharnos en vez de llenar la bañera.

Reparemos más

La obsolescencia programada es una locura. Cada vez se arreglan menos cosas porque la calidad de los componentes es más baja y volverán a romperse o a veces las reparaciones valen más que el propio aparato. Demos un valor a nuestros objetos ya que podemos donarlos, venderlos o reciclarlos para que no se conviertan en otro residuo.

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